Retorno Había conocido el amor verdadero. El único. El que la vida me arrebató. Del que puedo rememorar y sentir en mis entrañas. Ella es ahora más joven que yo. En mis más de cincuenta la tierra de mis ancestros me arrastra. Cultivo patatas, nabizas y coles, tomates y cebollas. Gallinas que me regalan huevos a diario. No sacrifico para comer carne ni pescado. Me hice vegetariano tras el proceso de la enfermedad de mi amada. Su desgaste y dolor me hizo más humano. No ocasionaría daño a ningún animal. No puedo vivir sólo de agua y aire. No soy una planta. Ya sé que la vida encadena unos con otros. Elegí lo que me pareció menos mal. Mi hija y mis hermanas se ríen. Dicen que bien podría aprovechar los frutos del mar. Ni eso. Ya hago excepciones con tomar queso y huevos. No debería, si atendiera el abuso que sufren las hembras del mundo animal. Elijo mejor el queso de cabra y consumo bebidas de semillas, no de legumbres. El bar que cogieron Emilio y Elena da para mí tambié...
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